AURELIA

 

CARTA A AURELIA

Este curso cumplirás 4 años. Te ríes, corres, y a veces bailas. Cuando vamos hacia ti, nos hablas con tus manitas, nos encantas. Empezamos el diálogo, lento, pero ahora no importa. Vamos por el buen camino y sólo tenemos que seguir.

AL PRINCIPIO...

Hace 3 años que supimos que las nanas, las canciones, los cuentos ...no te llegaban al oído. Igual así entendiste la tranquilidad de la tarde, aprendiste a disfrutar de los juegos y a conocer tu alrededor seguramente mejor que nosotros. Pero nosotros estábamos tristes, y nos parecía imposible que tu no pudieras oír. Nos parecía injusto. Los médicos a los que fuimos no sabían mucho sobre la sordera, y los laboratorios nos decían que no había ninguna duda que eras sorda.

¿QUÉ HACEMOS CON NUESTRA HIJA SORDA?

Pero no sabíamos qué era una persona sorda. No conocíamos a nadie sordo, ni nunca habíamos hablado con ninguno. En las escuelas nos dijeron que un sordo, puede y debe hablar. Pero nosotros no sabíamos como enseñarte. Nos dijeron que teníamos que tener mucha paciencia. Pero nosotros no queríamos reconocer que eras sorda. Esperábamos que un día tu nos hablaras, pero eres sorda profunda, no oyes ni diferencias ningún sonido, solo los graves. Pero hay otra lengua a parte de la oral. Está la lengua de signos, la lengua natural de los sordos.

LA LENGUA DE SIGNOS

Antes de enseñarte la lengua de signos eras diferente. Te enfadabas, no querías reconocerte en las fotos de cuando eras pequeña, llorabas mucho, no querías comer...Pero ahora con la Lengua de Signos, nosotros te podemos explicar todo lo que quieras, y poco a poco estás cambiando.

Después de lo mal que lo hemos pasado, ahora podemos borrar los malos recuerdos gracias a que podemos comunicarnos contigo con normalidad. Nos hemos convertido en padres completos. Gracias a la lengua de signos, nosotros te hemos descubierto como hija, y tu has descubierto a un padre y a una madre con los que puedes contar para todo.

Durante mucho tiempo has dudado en meterte definitivamente en el mundo de los sordos. Has ido a escuelas oyentes, donde hiciste muchos amigos. Sin embargo, en los colegios para sordos no llegaste a hacer amigos. No te gustaban. Un adulto venía a casa a enseñarte la Lengua de Signos y a jugar contigo. Aprendías muy rápido, pero solo te faltaba un paso. Reconocer que eras sorda, y conocer gente como tú.

Por fin un día aceptaste que no oías, que tu padre, tu madre y tu hermana sí oían. Has aceptado la diferencia, y sabes que toda tu vida serás sorda. Ahora deberías defender y hacer respetar tu sordera. Con el tiempo aprendiste más signos. Nosotros también íbamos a clase de lengua de signos. A partir de ese momento nuestra relación fue creciendo, y fue increíble ver que podíamos hablar de cualquier cosa, podíamos contarte cosas que habían ocurrido en nuestra familia, contarnos tu misma cosas que te pasaban, cosas que pensabas, tus sentimientos...

AHORA ES FENOMENAL

Ahora todo es perfectamente natural. No conocemos a la perfección la Lengua de Signos, pero podemos utilizarla con normalidad. Ahora podemos contarte esas historias que antes creíamos que nunca íbamos a poder contarte. Ahora, como todos los niños, puedes conocer todos los cuentos que quieras. Te los sabes de memoria, pero todavía nos pides que te los contemos.

Todavía tenemos que aprender y comprender muchas cosas, mirándote vivir. Respetaremos tu mundo en silencio e intentaremos utilizar lo menos posible el lenguaje oral. Queremos que vayas a una escuela que te pueda preparar para una vida adulta digna. Y sabemos que lo vas a conseguir, porque todos estamos participando en él.

  ATRAS